Los países que emergen tienen como factor común que han invertido mucho en I+D y por lo tanto han devenido en Innovadores. Es decir son I+D+i. Será por ello que el Perú, a pesar de haber crecido económicamente mucho, no se encuentra entre los países emergentes.
El siguiente es un excelente artículo de Technology Review sobre que esta década será de los países emergentes. Veamos por qué:
La década de los países emergentes
La década 2010-2020 será la de los países
emergentes no solo porque serán los motores del crecimiento, sino
también porque traerán innovaciones rompedoras.
Javier Santiso 13/10/2011
Durante la última década, los mercados de los países emergentes se
han destacado como los principales catalizadores del crecimiento
económico. Ahora aspiran a ser los principales protagonistas. La entidad
financiera HSBC informa de que, en 2050, 19 de las economías más
grandes del mundo serán aquellas a las que hoy clasificamos como
mercados emergentes y todas juntas serán más importantes que los países
que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) en la actualidad.
En cualquier caso, el año 2011 ha confirmado este cambio en el
equilibrio mundial. Mientras los países de la OCDE siguen colapsándose,
los mercados emergentes siguen con su crecimiento desatado. Los mercados
emergentes ya suponen el 40 por ciento del PIB mundial y el 37 por
ciento de la inversión directa extranjera. China ha adelantado a Japón
como la segunda mayor economía del mundo, mientras que India ha atraído
una cifra récord de 80.000 millones de dólares de inversión directa, el
doble que el año pasado. En Brasil la petrolera Petrobras, que ya es una
de las más grandes del mundo, logró el año pasado la mayor Oferta
Pública de Venta (OPV) de la historia (67.000 millones de dólares).
El crecimiento de las clases medias en estas economías atrae a cada
vez más multinacionales de la OCDE. En Asia, las clases medias ya
representan el 60 por ciento de la población total (1.900 millones de
personas). Así, en 2010 China se convirtió en el principal mercado en
venta de vehículos, un país en el que 54 millones de personas se
clasifican en el nivel de ingresos altos. La persona más rica del mundo
ya no es estadounidense, sino mexicana. Las razones que explican el
creciente atractivo de las economías emergentes se encuentran en estas
cifras, que apuntan hacia un gran crecimiento y expansión de las clases
medias y todo ello en un entorno con bajos niveles de deuda, de déficit y
con una inflación controlada.
Además está teniendo lugar una revolución silenciosa, un motivo más
por el cual las empresas de la OCDE respaldan a los países emergentes:
la década de 2010-2020 no será la de los mercados emergentes únicamente
porque serán los países motores del crecimiento, sino también porque de
estos países saldrán innovaciones rompedoras. Y eso cambiará el perfil
de las multinacionales de la OCDE. Así que se cruzarán dos fuertes
tendencias: por una parte, el boom de las multinacionales de los países
emergentes, incluso en los sectores tecnológicos y de gran valor
añadido; y por la otra, la importación de innovaciones con origen en los
países emergentes por parte de las empresas de los países de la OCDE.
Las economías emergentes han dejado de ser zonas de baja intensidad
tecnológica. Esta década veremos cada vez más multinacionales emergentes
presentar sus innovaciones al resto del mundo. Según las Naciones
Unidas, hay aproximadamente 21.500 multinacionales basadas en los
mercados emergentes. Algunas de ellas ya son líderes en sus respectivos
sectores, como la empresa mexicana de cementos Cemex, la empresa India
de contratación externa de servicios de tecnología de la información
Infosys, o el fabricante chino de baterías BYD. Los sectores
tecnológicos también notan el empuje. Los principales proveedores de las
empresas de telecomunicaciones del mundo se hallan en China: una
multinacional como Huawei ha derrocado la franco-estadounidense Alcatel y
ahora está en cabeza con la sueca Ericsson. En 2008 Huawei registró más
patentes que cualquier otra empresa del mundo y en 2009 fue la segunda,
justo por detrás de la japonesa Panasonic.
En el sector de las telecomunicaciones ahora hay media docena de
multinacionales de mercados emergentes en el top diez global, como China
Mobile, Bharti Airtel de India, NMT de Sudáfrica y América Móvil de
México, por no hablar de los grupos del sudeste asiático como Signtel o
Axiata. La basileña Embraer revolucionó la aeronáutica con un modelo de
negocio que otros luego importaron. El grupo Tata de India vende coches
por 3.000 dólares, un 75 por ciento más barato que sus competidores
europeos, y no precisamente de baja intensidad tecnológica: incorporan
no menos de 90 patentes. Mindray de China ha desarrollado equipos
médicos a un 10 por ciento del coste de sus competidores occidentales.
La africana Safaricom está revolucionando el mercado con su servicio de
banca móvil Mpesa, igual que lo han hecho las multinacionales Indias de
la externalización como TCS o Wipro.
Ni siquiera el mundo digital está a salvo de esta corriente. La red
social Facebook pudo haber sido latinoamericana: uno de sus fundadores
es brasileño. El grupo de Internet chino Tencent Holdings es el tercero
del mundo en términos de capitalización de mercado (45.000 millones de
dólares en 2011). Su principal accionista financiero es otra
multinacional de un país emergente, Mnaspers de Sudáfrica. De hecho,
Tencent y Naspers se convirtieron en socios para invertir en start-ups
pero, al contrario que en el caso de Google, las empresas que deciden
financiar no se encuentran en California, sino en los mercados
emergentes. En 2010 invirtieron juntos 700 millones de dólares en el
gigante de internet ruso Mail.ru.
Estos grupos tienen sus sedes en Shenzen, Cape Town y Moscú y se
están internacionalizando rápidamente. Naspers hizo grandes compras en
India y Brasil (donde adquirió el portal de ventas por internet Buscapé
por 340 millones de dólares en 2009). La rusa Digital Sky Technologies
(propietaria de Mail.ru) está presente en start-ups de internet claves
de Estados Unidos como Facebook, Zynga y Groupon. A principios de 2011,
Digital Sky Technologies aumentó su inversión en Facebook hasta los 325
millones de dólares y luego recaudó otros mil millones de dólares,
alcanzando rápidamente a los capitalistas de riesgo de Silicon Valley.
Tencent hizo lo mismo con otro fondo de inversión tecnológico de riesgo
de más de 700 millones de dólares para invertir en start-ups.
Estas multinacionales emergentes no solo presentan importantes
innovaciones, sino que son extremadamente frugales, lo que las convierte
en competidores letales: Bharat Biotech es una farmacéutica India que
vende cada dosis de la vacuna de la hepatitis B por 20 centavos de
dólar, mucho más barato que sus competidores occidentales. Otra
farmacéutica, Ranbaxy, ha hecho lo mismo con las vacunas para la
malaria. También en India, Bharti Airtel proporciona uno de los
servicios de telecomunicaciones más baratos del mundo, con un modelo de
negocio basado en la externalización masiva y agresiva. BYD de China ha
provocado una revolución en el mercado global de las baterías de iones
de litio (que son una pieza fundamental de los coches eléctricos) al
bajar los costes basándose en la innovación e investigación. Están
escalando posiciones en la cadena de valor rápidamente; en 2010 Samsung
de Corea del Sur, se convirtió por primera vez en una de las diez
principales empresas en términos de inversión en I+D, según la
clasificación de Booz & Company. En lo que respecta a Israel, lanzó
más de 4.000 start-ups, convirtiéndose en el segundo país del mundo en
términos de cantidad de empresas que cotizan en el mercado NASDAQ.
Existe otra tendencia además de ésta: las multinacionales de la OCDE
ya no tienen en su punto de mira a los países emergentes solo como
mercados en los que expandir sus productos e innovación. Ahora estos
países se ven como fuentes importantes de innovación. El ejemplo más
conocido de “innovación devuelta”, y objeto de estudio en la Universidad
de Harvard, es el de General Electric (GE), una de cuyas innovaciones
más rompedoras, un kit de prevención cardiológico, surgió en India y por
un coste que era menos de la mitad que el producto al que sustituyó.
Siemens ha hecho lo mismo con un escáner de rayos X de bajo coste creado
por sus ingenieros indios.
Estas innovaciones se llevaron después a un nivel global dentro de la
empresa. Las multinacionales de la OCDE en la lista Fortune 500 ya
tienen cerca de mil centros de investigación y desarrollo con sede en
mercados emergentes, principalmente China e India. El centro de I+D de
GE en India es el más grande de la empresa en todo el mundo. Cisco ha
invertido mil millones de dólares en construir un centro de I+D en
India. La sede de Microsoft en Pekín es la más grande que tiene la
empresa fuera de Estados Unidos. Ahora mismo IBM tiene a más gente
contratada en India que en Estados Unidos y la alemana Siemens tiene un
12 por ciento de sus 30.000 ingenieros dedicados a I+D basados en el
emergente continente asiático.
Como se destacaba en el último informe sobre ciencia de la Unesco,
China está a punto de superar a Estados Unidos y Europa en términos de
número de investigadores. En 2010, el 40 por ciento de todos los
estudiantes universitarios chinos estaban estudiando una carrera
científica o de ingeniería, más del doble que en Estados Unidos. Estos
cambios en el equilibrio económico y financiero también se están
produciendo en la distribución global de esfuerzos de I+D entre el Norte
y el Sur, que está cambiando rápidamente: en 1990 más del 95 por ciento
de la I+D se llevaba a cabo en países desarrollados, una década después
ese porcentaje había bajado hasta el 76 por ciento. Y la tendencia no
tiene visos de cambiar: ahora mismo China gasta más de 100.000 millones
de dólares en I+D una cifra que equivale al 2,5 por ciento de su
Producto Interior Bruto (PIB). [En Estados Unidos, la inversión en este
concepto equivale al 2,7 por ciento de su PIB]. En definitiva, en los
mercados emergentes residen el 40 por ciento de todos los investigadores
del mundo.
La década en la que entramos será la de los países emergentes. No
solo porque la parte del león del crecimiento global se concentrará en
estos países, sino porque asistiremos cada vez con mayor frecuencia a la
irrupción de innovaciones rompedoras y frugales provenientes de esos
mercados. En esta nueva década, la geografía de la innovación, además de
la de la riqueza de las naciones, sufrirá un tremendo proceso de
reequilibrio.
Javier Santiso es profesor de Economía en ESADE Business School y director del ESADE Centre for Global Economy and Geopolitics (ESADEgeo)





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