miércoles 3 de junio de 2009

La diferenciación es clave para definir la estrategia

Es mayoritario pensar que la competencia es una especie de situación de guerra. Inclusive asociamos la estrategia a una situación de confrontación con el adversario. refuerzan estos hechos el tener como referentes de la estrategia a autores como el chino Tsun Tzu por ejemplo. Sin embargo para el profesor del MIT el Dr. Arnoldo Hax, la situación ha cambiado. Si queremos triunfar en una estrategia hay que centrarse en el cliente, olvidándonos de los competidores. No se que pensará Michael Porter de la universidad de Harvard respecto a esto.
Hax explica que las empresas, en su afán de planear cómo tomarle ventaja a la competencia, terminan poniéndola en el centro e imitándola y caen en lo que él llama “commoditization”, que viene a ser una estandarización de la compañía, en la que no existen distinciones ni valores que la diferencien de las demás. De acuerdo con el experto,“…la imitación crea igualdad. La igualdad jamás traerá grandeza y, aun peor, su resultado final es algo que es lo peor que le puede pasar a un negocio: la estandarización”. Según él, en una situación así el único recurso que tiene la empresa es vencer a las demás a través de una guerra de precios que jamás será conveniente porque, en su concepto, las guerras sólo dejan devastación. Centrarse en el propio universo Desde una perspectiva distinta, presentada por Arnoldo C. Hax junto con otros autores en el libro The Delta Project, una compañía puede crear sus estrategias basándose en el amor y no en la guerra, es decir, no teniendo como objetivo el derrotar un adversario para ser mejor que él, sino centrándose en el cliente y en todos aquellos que intervienen de alguna manera en todo el proceso de producción y distribución de sus productos o servicios.
El artículo completo lo pueden leer a continuación: