lunes 30 de junio de 2008

El Proyecto Ulysses

Si Ulysses hubiera sido humano, con una esperanza de vida de 70 años, ahora habría celebrado su 245 cumpleaños, gracias a la dedicación del equipo de ingenieros de la ESA/NASA.

Hablando en términos de años de duración de la sonda, la esperanza de vida de la misión era de 5 años, pero llegó hasta a los 17,5 años, 3,5 veces mas de lo imaginado.

“Esta misión no habría sido posible sin la excelente cooperación entre ESA y NASA”, afirmó Ed Massey, responsable del proyecto Ulysses por la NASA.

La misión oficial empezó en 1977 y su lanzamiento se realizó en la bodega de la lanzadera Discovery el 6 de octubre de 1990.

El primer reto para el equipo llego pronto, nada mas despegar. Cuando se desplegó una larga antena longitudinal de 7,5 metros de longitud, la nave empezó a fluctuar.

Lo que podría potencialmente resultar en un desastre. La nave fue diseñada para apuntar hacia la Tierra y hacia los objetivos científicos con una precisión de 0,5º, pero la fluctuación era de varios grados, poniendo el riesgo de degradarse todas las observaciones.

“Por momentos, no teníamos nada claro el futuro de la misión”, afirma Nigel Angold, responsable de operaciones de la misión Ulysses por la ESA.

El equipo analizó el problema, concentrándose en el brazo de la antena, y descubrieron que era el calor del Sol quien la hacía flexar.

Este era el origen de las fluctuaciones. Una vez diagnosticado el problema, se encontró la manera de usar un motor de la nave para corregir este movimiento anómalo, permitiendo obtener observaciones precisas.

El equipo llegó a conocer la fluctuación con tanto detalle que pronosticaron su reaparición para febrero de 2007, cumpliéndose casi con exactitud.

Después del primer paso solar en 1994-95, la misión se extendió y el equipo se enfrentó al reto de mantener funcionando a Ulysses, lo cual era complejo, pues la potencia eléctrica disponible en la nave estaba descendiendo constantemente.

Ulysses usa un pequeño Generador Termoeléctrico de Radioisótopos (RTG). Debido a la vida media de los elementos radiactivos de la fuente de calor, la cantidad de potencia disponible descendía gradualmente con el tiempo.

A lo largo de su vida, Ulysses ha perdido casi un tercio de su potencia disponible. Esto significa que no pueden permanecer conectados a la vez todos los instrumentos y sistemas.

Desde el año 2002, el equipo ha operado la nave con uno o más instrumentos desconectados en algún momento, y algunos sistemas han tenido que ser apagados intermitentemente.

La falta de potencia tiene otro efecto, uno que es potencialmente fatal. La nave debe mantenerse caliente, de otra manera el combustible de sus motores se congelaría.

Si esto sucediese, como inevitablemente sucederá, no habrá forma alguna de controlar la nave.

Sin embargo, al apagar instrumentos se aporta menos calor a la nave, por ello el equipo ha tenido que tener un cuidado extremo de no tener apagado algo durante tanto tiempo como para crear un punto frío en la sonda.

Mimando Ulysses de esta forma, se ha podido conseguir que sobreviva a una tercera órbita solar.

“En lo que podemos, hemos continuado exprimiendo cada gota de datos de esta misión”, afirma Angold.

Pero a medida que la sonda empezó, hacia finales del año pasado, su cuarto viaje hacia el espacio profundo, la potencia bajó a niveles muy serios y el equipo se vio forzado a desconectar el transmisor principal.

Desafortunadamente, falló la potencia eléctrica y no puede ser conectado de nuevo. Esto ha provocado un punto frío crítico cerca de un conducto de combustible.

“Estamos preocupados por ese punto frío. Cuando la temperatura baje por debajo de los 2ºC, el combustible se congelará”, indica Angold.

Como es inminente la pérdida de control por la congelación del combustible, fuentes oficiales de la ESA/NASA han decidido que ha llegado el momento de finalizar la misión y celebrar su éxito… es un buen momento para decir adiós a un viejo amigo.

”Desde el punto de vista de la ingeniería, preferirías una misión rutinaria, pero esta ha sido todo menos rutinaria.

Ulysses ha sido un reto permanente y, por eso mismo, de lo mas interesante”, dice Massey.

“Ha sido como volar una nave diferente en cada momento. Las condiciones a bordo han ido cambiado continuamente a lo largo de la misión”, dice Angold.

Como reconocimiento al gran esfuerzo del equipo, el equipo de operación de la misión Ulysses recibió el ‘International SpaceOps Award for Outstanding Achievement’ de 2008 (premio internacional de operaciones espaciales por consecución de la excelencia).